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Hablemos del poder curativo de la gratitud

Hace unos días hemos celebrado en mi país, Estados Unidos, el Día de Acción de Gracias.

Esta celebración nos recuerda a todos que debemos hacer una pausa y apreciar lo que tenemos: una tradición con beneficios más allá de la mesa.

Y es de lo que quiero hablarles hoy, y es que las investigaciones científicas muestran que practicar la gratitud puede conducir a una mejor salud, relaciones más felices e incluso una mayor resiliencia.

He aquí cómo cultivar la gratitud podría ser el mejor regalo que puede hacerse en esta temporada navideña que está a punto de comenzar.

Por qué la gratitud puede cambiar su vida

La gratitud es más que decir “gracias”. Se trata de reconocer y apreciar las cosas buenas de nuestra vida, tanto las grandes como las pequeñas. Nos ayuda a centrarnos en lo que tenemos en lugar de en lo que nos falta, lo que nos ancla en lo positivo incluso en tiempos difíciles.

Este cambio de enfoque está vinculado a una mayor salud emocional, haciendo de la gratitud un potenciador natural del estado de ánimo.

Los psicólogos han estudiado la gratitud durante mucho tiempo y han descubierto que ayuda a las personas a sentir emociones más positivas, disfrutar de las buenas experiencias, mejorar la salud, afrontar la adversidad y fortalecer las relaciones. En esencia, la gratitud nos permite sentirnos bien con la vida.

La ciencia demuestra los beneficios de la gratitud

El Dr. Robert Emmons, de la Universidad de California, y el Dr. Michael McCullough, de la Universidad de Miami, realizaron un estudio para explorar cómo la gratitud afecta a la felicidad. Dividieron a los participantes en grupos: un grupo escribió listas semanales de gratitud, otro documentó frustraciones y un tercer grupo escribió sobre eventos neutrales.

Después de diez semanas, aquellos que practicaron la gratitud informaron ser más optimistas, hacer más ejercicio y necesitar menos visitas al médico que aquellos de los otros grupos.

En otro estudio, el Dr. Martin Seligman pidió a los participantes que escribieran y entregaran cartas de agradecimiento a personas que habían influido positivamente en sus vidas. Este simple acto de agradecimiento provocó un aumento significativo de la felicidad de los participantes, que duró hasta un mes.

La gratitud no solo es buena para nuestra salud mental, sino también para las relaciones. Los estudios demuestran que expresar gratitud a los seres queridos puede mejorar la conexión y la comodidad a la hora de comunicarse abiertamente.

Ya sea compartir agradecimiento con una pareja, un familiar o un amigo, estos pequeños momentos fortalecen los lazos y nos ayudan a sentirnos más cerca de las personas que más nos importan.

Un estudio de la Wharton School concluyó que empleados universitarios que recibieron expresiones de agradecimiento de su gerente se sintieron más motivados y realizaron un 50% más de llamadas a donantes. Esto demuestra lo poderoso que puede ser un simple “gracias”, tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Cómo cultivar la gratitud diariamente

Cultivar la gratitud no requiere mucho tiempo, solo intención. Hay mil formas de hacerlo: escribiendo notas de agradecimiento sinceras, agradeciendo mentalmente a alguien que le haya ayudado, manteniendo un diario de gratitud, repasando mentalmente las razones por las que se siente agradecido…

Un corazón agradecido puede llevarnos a una vida más feliz y saludable, mejorando el estado de ánimo, las relaciones e incluso favoreciendo la salud física.

Yo, por mi parte, quiero decirle que me siento agradecido de tener lectores como ustedes, que me acompañan en este viaje de bienestar y descubrimiento.

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