Por qué se nos escapa la longevidad
Durante décadas, la esperanza de vida humana aumentó de forma constante.
Una mejor medicina, una mejor salud pública y los avances tecnológicos nos ayudaron a vivir más que nuestros abuelos.
Pero ese progreso se ha detenido abruptamente.
Un nuevo estudio de la universidad británica de East Anglia, publicado en The Lancet Public Health, muestra que la esperanza de vida se ha estancado en toda Europa desde 2011 y que Inglaterra ha experimentado la mayor desaceleración. Algunos expertos temen que podamos empezar a morir más jóvenes que las generaciones anteriores.
¿Qué está provocando este cambio alarmante? Si me preguntan, la respuesta no está solo en la genética o en la atención médica, sino en nuestras decisiones cotidianas.
Cómo nuestro estilo de vida moderno nos está quitando años de vida
Nos gusta pensar que vivimos de manera más saludable, pero en realidad, nuestros hábitos modernos están borrando décadas de progreso en cuanto a longevidad. A continuación tiene a los principales culpables:
Alimentos ultraprocesados (UPF). Nuestras dietas están repletas de productos químicos, conservantes e ingredientes artificiales que aumentan la obesidad, las enfermedades cardíacas y los trastornos metabólicos.
Toxinas ambientales y microplásticos. La contaminación, los pesticidas y los plásticos están envenenando nuestros cuerpos, alterando las hormonas y aumentando nuestro riesgo de padecer enfermedades crónicas.
Alteraciones del ritmo circadiano. La exposición constante a pantallas, la iluminación artificial y los horarios de sueño erráticos alteran el reloj interno de nuestro cuerpo, aumentando el estrés y la inflamación.
Estilos de vida sedentarios. Pasamos más tiempo sentados que nunca. La falta de movimiento provoca aumento de peso, mala circulación y debilitamiento de los músculos, todo lo cual acelera el envejecimiento.
No podemos salir de esto simplemente medicándonos
A las grandes compañías farmacéuticas les encantaría que creyéramos que una pastilla puede resolver todos los problemas de salud. Pero a pesar de que hay más medicamentos que nunca, estamos más enfermos y morimos más jóvenes.
La obesidad, la hipertensión y el colesterol alto están en aumento. Las enfermedades cardiovasculares y las tasas de cáncer se mantienen obstinadamente altas.
¿Podemos revertir esta situación?
Sí, pero no será fácil. Necesitamos un cambio fundamental en la manera en que abordamos la salud y la longevidad.
Sus decisiones diarias importan más de lo que cree. Si queremos vivir más y de forma más saludable, tenemos que dejar atrás lo artificial, mover nuestro cuerpo y proteger nuestra salud de las amenazas modernas.
Abandone los alimentos ultraprocesados, muévase más, mejore su sueño y su ritmo circadiano y reduzca su carga de toxinas (filtrando el agua, eligiendo alimentos orgánicos y evitando los envases de plástico siempre que sea posible).
El futuro de la longevidad está en nuestras manos.